sistema de esclavitud perversa

26 años, 36 semanas, 26 horas por 240 euros.

Todo empezó a las 11AM del 14 de diciembre. Me desperté con una llamada alarmante. ¿Dónde vives? Te llamo de los juzgados y necesitamos notificarte, ¿podrías pasarte por tu comisaría más cercana para informarte? Claro, respondí. No me interesa tener problemas con la ley, sé de que pasta están hechos y de verdad les digo, es mejor no tenerlos tras tu espalda.

Total, a las 12PM, estaba allí, en la comisaría de los mossos d’esquadra de Nou de la Rambla. Un paisano me estaba esperando en la puerta, no tardó en pedirme la documentación. ¿Eres RM de 26 años? Si, esa soy yo. Muy bien, espera aquí un segundito, no puedes entrar con el perro en comisaría. Me quedé impresionada, estaban esperándome. Menos mal que decidí acercarme con mi hermana. Ella estaba alerta en la esquina.

Lo más temido me sucedió. Iban a privarme de mi libertad, dentro de mí el llanto estalló. Llamé a mi hermana, para que se acercara a consolarme y explicarle la situación. No podía creérselo. Al igual que ninguno de los que allí estábamos. El agente entró en comisaría para averiguar mi causa. Una falta de pago me dijo, de 240,01 euros, que se correspondía con la sentencia de la cual traía recibo ¿Si la había pagado ya porque me seguían reclamando? ¿Por qué? Se había lanzado una búsqueda y captura en mi nombre desde el juzgado de instrucción número 27 de Barcelona. Un tal Sr. Don Francisco Javier Pauli. Razón: resumiendo debía 240,01 euros de una sentencia que ya se había dictaminado. Pero resumiéndoles, yo ya había pasado por juzgado, calabozo y banco a pagar por esa sentencia. Por lo tanto la pensaba resuelta. Como les dije, mejor no tener problemas con la ley. Acudí a comisaría con el recibo del pago íntegro de esa multa, al enseñárselo al agente este se quedó boquiabierto. No entendía nada. Ni él, ni yo. Nada tenía sentido. Pero el protocolo es el protocolo, y debía pasar por jefatura central, en les Corts.

La verdad es que el agente se comportó de una manera excepcional. Los dos conversamos relajada y distendidamente. Lástima que en ningún momento me dijo que estaba detenida. Justamente ese día tenía mi cita con el hospital para planear mi futuro parto. Sí, estoy de 36 semanas exactamente. El agente, al explicarle mis planes, finalmente me confió sus intenciones y que debía pasar por el hospital sí o sí dada mi condición, pero no por mi cita, sino porque no pueden meterte en el calabozo sin un reconocimiento médico previo. Por lo tanto ya me podía olvidar yo de seguir con mis planes. Ese día estaba reservado para la autoridad. Porque cuando te encuentras en esa situación, no tienes derecho a nada. Estás requerida por la ley, y por tanto bajo su control absoluto.

De todas formas podía disponer de el dinero en ese mismo instante y pagar. Como comprenderán en ese estado lo que menos me apetecía era pasar el día en el calabozo esperando ver a un juez para que me dijera algo que ya estaba puesto en marcha. Pero se trataba de una situación irreversible. La burocracia no es fácil de manejar, y sacar el dinero allí mismo, dárselo y marcharme a mi casa era imposible. En ese momento me convertía en una criminal en busca y captura. Debían reportarme a jefatura de inmediato.

Pasamos por Hospital del Mar para mi visita médica, mantuvimos una buena conversación los tres en el coche, yo y los dos agentes de paisano. Acertamos en que este sistema va de mal en peor, y que las cosas son más absurdas de lo que imaginábamos. Todo parece estar bajo control, pero en realidad, nada lo está. La superficie está bien pulida pero en el interior algo se está pudriendo, y como las generales están próximas, no dudamos en comparar opiniones. Todos tenemos RSS y sabemos que se comenta sobre los candidatos. Surgieron unas buenas risas acerca del estado de nuestro querido país y su democracia.

A las 3PM acabé mi visita médica protocolaria, así que por fin nos dirigíamos al destino que desde un principio tenían pactado, la Jefatura de Mossos de Les Corts, dónde me procesarían para entregarme a Ciutat de la Justícia a la mañana siguiente. Yo seguía con la ilusión de poder deshacerme de aquél inconveniente, no había duda de que existía algún tipo de error. Al llegar a jefatura no hubo replicas, me desnudaron, investigaron y recopilaron toda mi información para poder encerrarme en una celda, como a una delincuente, como marca el protocolo. Me despedí de los agentes con un gracias y la esperanza de que delatarán el error y pudiesen sacarme de ese horrible lugar. Pero no fue así, a las 4PM una agente de la jefatura se acercó a decirme que se debían 240,01 euros y que debía pasar allí la noche, sí o sí. Así que decidí contactar a mi marido con mi único comodín de la llamada y desahogarme en llanto con él, porque siquiera podía pagar en ese momento y liberarme, no, debía pasar allí la noche, con 36 semanas de embarazo, sin haber comido, sin apenas agua.

¿Quieren saber algo? De todo podemos sacar algo bueno, y lo único bueno que pude sacar de mis 26 horas de retención fue que definitivamente con este sistema no existe la humanidad, o poco rastro nos queda de ella ya. Alcancé a beber medio litro de agua dividida en 5 raciones durante mis 18 horas dentro de ese calabozo y un bocadillo, de esos que se calientan en microondas ¿Quejarme? Mejor guardar energías, el lugar era incómodo y los agentes en realidad no te escuchan. Parece ser que están bien entrenados.

6AM, si has conseguido dormir te levantan con barullo, “sirviéndote café” con mucha guasa, para no perder el humor de la situación. Con malas ganas y unos buenos grilletes te meten en una furgoneta blindada hasta los cantos y te desplazan a Ciutat de la Justícia, donde, harán justicia, su justicia. Donde por fin, después de varias horas de espera retenida y contenida, serás capaz de saber porqué te encuentras en esa situación y hablar con la autoridad que ha dictaminado que te encuentres allí, bajo su disposición ¿Reclamar? No es el lugar, mejor acatar.

10 AM. Debes 240,01 euros, me dijo el juez. Y te encuentras en esta situación porque no logro contactarte. Le comento que me dirigí a comisaría por mi propio pie sólo por una llamada a mi número desde un privado ¿Cómo no podía haberme encontrado antes? Daba igual, debía ingresar la cantidad que se me imponía antes de mediodía para poder salir de allí. Llamé a mi marido, le di los números y las instrucciones. Y cuando acabes llama a este señor para que me suelte por favor, añadí. Porque ese señor me confió que dada mi situación, que es la de una mujer con ocho meses de embarazo, procedería a declarar mi libertad antes de lo previsto si el pago era realizado. Realmente no fue el caso. Bueno, almenos me trajeron una colchoneta para poder estar más cómoda, supongo yo, en esa celda con olor a amoníaco con otras cuatro recluidas más. A esperar más a mi libertad. Más tarde me enteré que a las 11AM el pago ya se había efectuado, imagínense.

Por fin, a las 2PM del 15 de diciembre me dejan salir de aquél lugar. En principio con toda la deuda saldada y el caso definitivamente archivado, pero quien sabe si volverán a llamarme, yo pagué lo que se me impuso en sentencia íntegramente la primera vez que se me notificó. Seis meses después, tras toda la odisea y leer mi acta de detención me entero de que me había declarado insolvente, y por eso me buscaban. El recibo de pago poco importó, mi estado menos, solo la cantidad y su efectivo ingreso.

Y así funcionan las cosas, para la gente de a pie poca voz nos queda ya. Debemos acatar, obedecer y pagar contínuamente. En nuestros trabajos, en el metro, en la calle… ¿Alguna queja? Mejor ahorrársela y sentirse dichoso por tener agua potable en casa. Pagar a alguien para que investigue lo que desde mi punto de vista a sido una total negligencia o callarme. Y pagar, siempre pagar para que este sistema siga funcionando, con fallas incluidas, sin que nadie abra la boca. Sin nadie dispuesto a solucionarlo. Sinceramente me cansé de callar. Esta es la III parte de una historia que empezó muy mal, hace un año delante de la comisaría de la Guardia Urbana en plena Rambla Catalunya. Esta historia es real, si quieren más información no duden en comentar.

 

 

 

 

 

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