sueño hipnótico

hipnótico, hipnótica
adjetivo
  1. 1.
    De la hipnosis o relacionado con ella.
    “estado hipnótico; sugestión hipnótica; trance hipnótico”
  2. 2.
    Que causa gran fascinación y asombro o atrae la atención de manera irresistible.
    “la danza tribal de los nativos ejercía en él un poder hipnótico”

Estas definiciones son necesarias para la siguiente anécdota, puesto que me embarqué en un viaje, un viaje al inconsciente en el que aún ahora me quedo perpleja al ver  dónde me ha llevado. Sólo puedo decir, gracias Laila Zylberberg por guiarme y llevarme de la mano.

Mi interés por lo metafísico siempre me ha acompañado, pero más desde que empiezo a ser consciente de las pequeñas cosas que me rodean, de cómo las hago, cómo consigo según que cosas… es difícil de explicar, creo que sobre eso hay mil temas, mil verdades y mil maneras (o más). Así que espero que de este texto no se extraiga discusión, aunque sí comprensión, puesto que compartir experiencias es la mejor clave para ser consciente.

Todo empezó por una casualidad, a mí las terapias o métodos para descubrir según que cosas de tu interior nunca me han llamado la atención. Siempre creo que el camino correcto es el mantener los ojos bien abiertos, aunque hablando del inconsciente sí que no tenia nada que decir. Era un tema que me causaba respeto, diría incluso miedo. Llegué a sacar mis conclusiones, aunque nunca las justifiqué puesto que no las llevé a práctica.

Un buen día decidí lanzarme, no sé quien desató todo el embrollo, un día simplemente me levanté y me dirigí hacia mi inconsciente (hacia su llamada), y puesto que me tendieron la mano muy gratamente, el camino no se me hizo tan dificultoso. Es más, se convirtió en algo ameno, agradable y saludable.

¿Saben qué quería descubrir realmente? Porque no era capaz de bailar, porque no era capaz de hacer aquello por lo que había vivido la mayoría de mi vida. Perdón ¿vivido? no, ¡matado! Porque eso justamente descubrí, que la obsesión por ello me llevó a matarme por dentro, pero no matar mis emociones o mi intelecto o mi creatividad, porque de eso me sobra, maté mi motivación. Que pena… así que me embarqué hacia un viaje, que me llevó a un sueño, un sueño hipnótico, donde Laila me enseñó la autohipnosis. Aquella duendecilla me llevó a un lugar muy adentro, donde todo resuena y hace eco.

Y ya saben , que adonde todo resuena y hace eco no le hacemos mucho caso, no le damos importancia, y ese era justamente mi error. El no hacerme caso, el no creer mis sueños, mis intuiciones, mis dones. Por suerte al despertar me di cuenta del error, y me exigí seguir aquellos caminos que comencé a andar, llevaran donde me llevaran. Y ¿saben qué? No me arrepiento, porque hoy mis pasos son más firmes.

Les dejó aquí la danza hacia la que me llevó toda esta historia, la danza que me liberó de aquellas emociones que pedían ser escuchadas y que yo al verlas lo único que hacia era no mirar.

Muchas gracias.

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